La última semana que estuvo acá me vino a ver. Nos quedamos hablando hasta tarde, como que ninguno de los dos quería resignarse a la despedida. De pronto comenzó a hablar de música.- ¿Y Tool? ¿Aún te gusta? - me preguntó, y me miró exactamente de la forma en la que me había mirado la primera vez que lo besé.
En aquella oportunidad los dos estábamos sumamente ebrios. Yo trataba de concentrarme en lo que él decía... "te gusta tool???" me dijo, y no sé si fue su mirada, mi embriaguez, o si de verdad la forma en la que dijo "tool" era extremadamente sexy, pero de un segundo a otro yo estaba pegada en su boca, besándolo patudamente. Claro, él me respondió, y luego, cuando el beso acabó, ya no sabíamos qué hacer. Estábamos en medio del cumpleaños de mi amiga Carola, y todos nos estaban mirando, pero pretendiendo que no era así.
"Voy al baño, me acompañas?", me dijo, y yo, por supuesto que lo acompañé. No quería perderlo de vista. Tenía clarísimo que no era la única de la fiesta que había puesto los ojos en él.
Cerramos la puerta del baño, y le dije: está bien, yo te espero, no te preocupes... meó, y luego fue mi turno. No pasó nada...
Al final de la fiesta me pidió mi número, se lo di con un número cambiado, pero lamentablemente me llamó, obligándome así darle el número correcto. Nos despedimos con un beso extraño. Un beso que toda la fiesta esperaba, es por eso que fue tan extraño.
Esa mirada tenía, esa misma, entonces lo quedé mirando, le sonreí, y comencé a acariciarle el cabello... señal clara de que quería tirar con él. Entonces él cerró los ojos y se dejó llevar. Me colocó entre sus brazos y nos besamos suavemente, tornándonos agresivos de vez en cuando. Un mordisco, otro, y luego comienza a subir su mano por debajo de mi polera. Me acaricia la espalda, yo me dejo llevar, no tenía mucho más que hacer.
Lo quería, y ya... me monté sobre él, con la ropa aún puesta, esperanzada en que me sacara el sostén luego, y que comenzara a hacer lo que mejor hacía. Lamentablemente olvidé su poca habilidad desabrochando sostenes: "¿te... me ayudas?", lo miré, sonreí recordando la primera vez que estaba así con él, me desabroché el sostén y lo tiré lejos. Seguimos besándonos, y puso su mano en mi pecho.
Me quitó la polera y lentamente bajó, besándome los pechos, me volvía loca. Sentía su miembro duro sobre mi pierna, estábamos tan excitados que le dije: ojalá pudiésemos estar así por siempre... "sí..." me contestó, y siguió besándome.
Yo arqueaba mi espalda, no podía más, y él me miraba de reojo, seguramente fascinado con mi reacción, totalmente genuina. Nadie lo hace tan bien como él.
Pillé su mirada, y lo hice subir. Me mordisqueaba el cuello mientras metía mis manos debajo de su pantalón. Hundía mis dedos en su trasero, tomaba fuertemente su miembro, jugaba con su humedad, estaba completamente enloquecida... su respiración en mi oído, sus latidos, los movimientos de su pene excitado... todo era absolutamente perfecto.
Llegado el momento, me mantuvo 40 minutos completamente concentrada. Nos besábamos de vez en cuando, lo mordía otras veces... él sudaba bajo de mí, y hundía sus dedos en mi piel... mi primer orgasmo, mi segundo orgasmo, y cuando iba por el tercero, él ya no daba más... terminó acostado sobre mí, agotado, agitado.
Se incorporó, y me besó. Nos sonreímos, y le dije: A todo esto... sí, me sigue gustando Tool.





